La Tecnología y Yo

¿Cuánto crees que depende tu día a día de la tecnología? A la mayoría de personas a las que le preguntes te dirá: – Apenas nada, yo puedo vivir perfectamente sin aparatos.

Y la siguiente pregunta que debes hacerle es: ¿dime los números de teléfono móvil de 3 de tus mejores amigos? Muy pocos sabrán contestar, no porque lo hayan olvidado, sino porque ni siquiera llegaron a aprenderlo; simplemente lo copiaron en la agenda de su móvil el día que su amigo se los dictó.

Y curiosamente si la pregunta fuera ¿dime los números de teléfonos fijos que recuerdes? Probablemente pueda enumerar más de 5. Estos forman parte de nuestra agenda de la memoria, ya que los aprendimos en un tiempo en el que para llamar a alguien había que cantar de carrerilla su número de teléfono, más el prefijo de la provincia. Toda una hazaña.

Pero si aún no estás del todo convencido, pongamos un ejemplo de lo que puede ser un día cualquiera de una persona cualquiera:

“Me despierta el móvil que lleva cargando en la mesilla toda la noche y pospongo 10 minutos la alarma deslizando el dedo sobre la pantalla, para quedarme un ratito más en la cama. Tengo la sensación de que he dormido poco, el pilotito verde de los avisos del WhatsApp ha estado iluminando la habitación de manera intermitente toda la noche. – ¿Por qué no lo pondré en modo avión? Me digo… y luego pienso -¿Y si me tuvieran que llamar por la noche?..

 

Antes de levantarme miro el WhatsApp… los yonkis de la comunicación comienzan el día “buenos días grupo” , “buenos días Familia”, “buenos días pandilla”…. Y así con los 20 grupos de WhatsApp en los que, en la mayoría de los casos, hay varios miembros repetidos.

Miro las actualizaciones del Facebook. -Bah siempre lo mismo, esto ya no es lo que era…

Leo algún Twitter de algún famosillo de turno, que en algún momento escribió algún tuit interesante y que algún día dejaré de seguir.

Ya se me han ido otros 10 minutos, otro día corriendo.

Me ducho escuchando Spotify y me tomo un café deprisa porque ya voy tarde.

Me siento en el coche que automáticamente se conecta con el bluetooth de mi móvil haciendo un sonido peculiar y le digo: – “Ok Google”… Hoy me ha entendido, ¡Bien!… -“ Navegar al trabajo” . No porque no sepa ir, llevo años yendo cada día, pero si para que me busque la ruta más rápida, evitando en lo posible el maldito atasco.

Para mi desgracia el cálculo de tiempo de Google Maps ya indica 10 minutos superando mi hora de entrada.

Me pongo el “Made in Japan” de los Purple en el móvil, que automáticamente se reproduce a través del equipo de sonido del coche, ya que por estas modernidades de la vida los coches de hoy ya no traen ni CD… – “Que cosas “, pienso. Recuerdo cuando llevaba una caja de cintas debajo del asiento y me jugaba la vida cada vez que quería cambiar de grupo.

Sonando “Highway Star”, me siento una estrella de la autopista. Sin embargo el grupo se ve continuamente interrumpido por la señora que vive en mi móvil: “A 500 metros en la rotonda tome la cuarta salida”. Ellos como perfectos caballeros ingleses se bajan el volumen cada vez que habla esta mujer.

Con tono pizpireto me comenta de nuevo : “ Hay una retención más adelante, lo que está provocando un retraso de 7 minutos”. – Pues no sé por qué lo dice en tono gracioso¡¡

En mi móvil las carreteras se van poniendo en rojo a medida que avanzo, antes de ver como las luces de los coches también se ponen en rojo delante de mí. “Vaya, la autopista no es tan chula como la pintaban los Purple…”

Pero ellos siguen sonando, bajándose cortésmente el volumen también para cada mensaje de los yonkis del WhatsApp, que siguen con su letanía matutina “ buenos días , lloviendo “, “ que buenos días, ni que buenos días, aquí nevando”, seguidos de muñequitos tirando besos, paraguas y caras de cabreo.

El “Smoke on the Water” se transforma en una mezcla de Rock setentero con sonidos digitales hecha a destiempo por un DJ residente malo.

En ese momento aparece la cara de tu sobrino en la pantalla del móvil y de nuevo la canción se corta con la llamada entrante. Descuelgas pulsando una pantalla en el salpicadero del coche: –“Tito ¿cómo va mi pedido de Amazon?..

– Me dijeron que llegaba hoy. Le respondo.¡¡ Mira que pedir una guitarra por internet. ¡Las guitarras hay que ir a probarlas a la tienda, que luego te venden una tabla!!

– Jaja, eso era antes. Se ríe a más de 300klm de distancia.

– Esta tarde no te muevas de casa que ira el mensajero, le digo.

– Okis me dice. Y cuelga.

Y ahí estaba Ritche Blackmore aguantado el solo de guitarra hasta que colgara el teléfono, ni en sus noches más locas de drogas y alcohol le habían interrumpido tanto….

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