Spa para mis datos

‘Quien más o quien menos alguna vez ha hecho uso de la famosa “nube” para guardar una foto, una canción, un documento confidencial o cualquier tipo de información que se nos ocurra, pero siempre nos queda la pregunta de ¿y dónde está la nube?. Si, lo sé, alguien va a responder, en el cielo, ese es el chiste fácil.

Lo cierto es que la mayoría sabemos que en algunos lugares de nuestro planeta se encuentran grandes salas que contienen cientos de servidores que son capaces de guardar la información. Ahora bien, lo que no sabe mucha gente son donde están esos centros, los cuidados que necesitan y algunas de sus peculiaridades.

Estas grandes infraestructuras se han adaptado a las diferentes climatologías y estudian cómo reducir el impacto económico y medioambiental sobre ellos, desde los lugares más gélidos a los más tórridos del planeta podemos encontrar estos templos de culto al dato.

En el fondo del mar

 

Si. No estoy tarado. Desde hace un par de años, Microsoft tiene un centro de datos a unos pocos cientos de metros de la costa oeste de EEUU, en el Océano Pacífico. Metidos en un recipiente de presión y lleno de hidrógeno. Los servidores, gracias a la influencia y temperatura del mar, consiguen estar en un entorno óptimo de trabajo y con unos costes de mantenimiento muy ajustados.

Casi en el centro de la tierra.

En Kansas, EEUU, se encuentra el centro de datos que está a mayor profundidad del mundo, 12 kilómetros por debajo de la superficie terrestre, ubicado en las cuevas naturales de Lexema se hayan una parte de los archivos secretos del gobierno de los EEUU. Bajo una medidas de seguridad extremas y protegido por el ejército.

En el desierto

En países de Medio Oriente, como Arabia Saudí o Dubai, donde las temperaturas a lo largo de todo el año están por encima de los 30 º C y son incompatibles con las infraestructuras tecnológicas, han usado un bien tan escaso como el agua para refrigerar los CPD´s, en lugar de los sistemas de ventilación tradicional, generando un gran ahorro económico.

Tanto en los racks, incluyen en su armazón un sistema de tuberías, como en las infraestructuras donde se ubican, el agua circula por un sistema cerrado de tuberías, como si fuera un serpentín para enfriar la cerveza, que mantiene la temperatura en unos óptimos 21º C.

Y a 5.000 metros de altura

Si queremos hacer sufrir un poco más a nuestros datos y poner las cosas un poco más difícil, pasamos de un desierto a otro. En Atacama, Chile y a más de 5.000 metros de altura se encuentra uno de los centros astronómicos más importantes del mundo, el ALMA, este centro es capaz de procesar miles de millones de datos por segundo con el agravio de que debido a posibles movimientos sísmicos y a que la capa atmosférica es más delgada no se pueden utilizar discos duros los sistemas de refrigeración son mucho más complejos.

En el espacio

Hace unos días, se puso en órbita el mayor cohete lanzado al espacio, una iniciativa privada, en él iba un alojado una supercomputadora de HP cuya finalidad es investigar si se puede diseñar un ordenador de uso comercial y de alta resistencia, ya que la radiación a la que está expuesto en espacio una nave hace que su vida sea menor.

 

En antiguos Bunkers

Una vez que la famosa guerra fría pasó a la historia, grandes bunkers construidos a lo largo de todo el mundo, quedaron sin uso, por lo que gracias a las medidas de seguridad antinuclear, paredes y techos de un hormigón de calidad excepcional y de más de tres metros de espesor y puertas acorazadas, se decidió reconvertir estos gigantescos ataúdes en instalaciones con unos estándares de seguridad y protección apropiadas para este uso.

En el polo norte.

Muy cerca del círculo Polar Ártico en Suecia, nuestro querido Marck Zuckerberg el dueño de Facebook tiene un gigantesco Centro de datos que gracias a la temperatura exterior del centro permite una refrigeración natural para sus servidores, aunque tal vez los empleados que gestionan el centro no tengan la misma opinión.

Al lado de tu casa.

En la UPC de Barcelona, se haya el Mare Nostrum IV. El tercer centro más potente de Europa y decimotercero del mundo, dedicado principalmente a la investigación y al desarrollo y financiado por el estado español, es capaz de gestionar más de 11.000 billones de operaciones por segundo. A parte, un porcentaje de su capacidad se dedica al almacenamiento de información.

A partir de ahora pensar que el ser humano va a hacer cualquier cosa para que nuestros datos vivan a cuerpo de rey en post de nuestro bienestar.

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